Estimado amigo:
Voy a contarte algo de mi vida que nunca antes he contado. Yo crecí sabiendo que mi objetivo en la vida era trabajar duro, conseguir lo que me propusiera, pero, sabía que no iba a ser fácil. Aún así decidí que nunca dejaría de aprender, en la escuela, en el instituto y por fin en el trabajo.
Cada día me superaba a mí mismo, si tenía un poco de tiempo libre lo utilizaba para memorizar nombres de clientes o repasar cuentas. Todos los días buscaba la forma de atraer a la clientela, sabía que la venta estaba muy difícil, así que me propuse abarcar más y encargarme de cosas que mejorarían el negocio. Sí, ese negocio que no era mío pero lo parecía.
Con el paso del tiempo me convertí en un gran profesional, dominándolo todo y aprendiendo a mejorar cada día.
Entonces llegaste tú, recién salido del horno, ofreciste tu manejo práctico y ligero, haciendo las cosas fáciles, porque tú crees que mi trabajo es ir guapito a trabajar, estar todo el día sentado sin hacer nada, y coger el teléfono (si suena). Y gracias a personas como tú, mi trabajo se ha degradado.
Los empresarios tomaron su palabra y dijeron:
-Total para hacer fotocopias, y coger el teléfono, que esté mi hijo que es un gandúl y no quiere estudiar.
Algunos también pensaron renovar la empresa con una "administrativo" de buen ver, diciendo que es la cara de la empresa. Aunque no tuviera ni idea de nada, sí tenía dos grandes razones, estaba contratada.
Y los ratos "libres" hoy se aprovechan para jugar al solitario aunque a veces, no dedican tiempo ni a eso, prefieren estar CHATEANDO con quien sea, antes que aprender y mejorar en el trabajo: ser profesional.
Y lo peor; se quejan de que cobran muy poco...
¡POR NO HACER NADA!
Sólo estan ahí, pero no tienen vocación de Administrativos.
¡Cómo hemos llegado hasta aquí!